Tras superar innumerables peligros en el frente... nuestras gloriosas tropas regresan victoriosas. Gracias al arrojo e inspiración de oficiales como Sargento Luis Smith, hemos escrito otra página en las historia de los pringaillos.
Ahora quedan lejos los momentos de pánico (acuerdense del metro de Madrid) los episodios de desesperación (escuchando a Jean Pierre profundizando sobre el sentido de la vida...¡por Dios para ya que estamos de cachondeo!) y las heridas de han dejado cicatrices en nuestras carteras (¡Cómo están los precios en la capital).
Soldados podéis estar orgullosos por haber cumplido con vuestro deber...
Volvemos a casa...Como se nos han acabado las medallas os mandamos otro tipo de condecoración un poco más castiza...Estas son...se las haremos llegar:


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