"Lo bueno de pasar de los treinta es que ya no se es hipocondriaco...ahora estás enfermo de verdad..."
Matusalen


lunes, 11 de abril de 2011

Reporte del Alferez de 1º Alfons Harbor (Recién ascendido)

  "Zafra a 11 de Abril de 2011, festividad de San Estanilslao

      A los valerosos y veteranos caballeros templarios:

     Desde el cuartel general de Zafra os saludo a todos y cada uno.

     Quisiera aprovechar este espacio para relatar lo que ha sido un fin de semana memorable.Pero la verdad es que un simple gesto sirve para resumir todo.
En estos días he podido constatar que "boca" tan grande tiene este magnífico grupo. Cualquiera que nos oyera podría pensar que cada día de nuestra vida es una orgía descomunal. Y sin embargo, todo esto se vino abajo cuando el agente Smith nos confirmó nuestro peor pronóstico y nos devolvió a nuestra cruda realidad: que lo del Templo del Placer iba para adelante y que de asador donostiarra, nada de nada.

        Golpe duro, inesperado. La tropa en estado de shock. Sin abrir la boca, sabedores de que teníamos una cita con la historia, y que no era hora de lamentaciones, nos encaminamos hasta la estación de metro de Sol. Y desde ahí, fuimos pasando por infinitas estaciones de metro, tantas como emociones iban y venían dentro de cada uno de nosotros. El pánico asomaba, traicionero, por nuestros ojos. Algunos rostros, incluido el mío (que no conseguí verme) parecían solicitar clemencia, clemencia que no llegaría. 

         Pero fue entonces, justo en ese momento de flaqueza, estando al borde del abismo, a punto de bajarnos los pantalones y también del metro, cuando apenas había esperanza; justo en ese momento fue cuando se puso de manifiesto la grandeza de este ramillete de valientes: arrojados a nuestra suerte y meditando nuestra desgracia, no exhibimos ningún gesto de desagrado, ninguna confesión que pudiera poner en entredicho nuestro estado interno de cierto pánico y nuestra "inestabilidad" intestinal (gracias Luis por ilustrarme en el amplio mundo de las necesidades mayores)

         Y por fin, nuestro destino: Chamartín. Unas cervezas para calmar la ansiedad y un gesto grupal, con las manos entrelazadas, pidiendo protección divina, que nos arrasó los ojos.  Fue entonces cuando supe que no estaba solo, que en el momento de la verdad  estaba rodeado de auténticos compañeros y que mi suerte estaba ligada a la de ellos, y que constituíamos la mejor fortaleza para cada uno. Juntos, invencibles; separados, empelotados y quizá desvirgados. Supe entonces que Endorfino y su pepino no podría con nosotros.

          Hemos cumplido por encima de las expectativas. ¡Qué orgullo!
          Gracias amigos, que digo amigos, hermanos."

Alfonso Puerto
Alferez Cuartel de Zafra

No hay comentarios:

Publicar un comentario