"Lo bueno de pasar de los treinta es que ya no se es hipocondriaco...ahora estás enfermo de verdad..."
Matusalen


viernes, 15 de abril de 2011

Epílogo

       

    ¡Señores! ¡Qué crónicas de guerra! De lo más emocionantes, dejando de lado el pequeño detalle de que somos todos objetores de conciencia y que lo más violento que hemos hecho ha sido sujetar por la pata algún cochino en las matanzas familiares, pero no quita... el simil militar es siempre muy lucido... como los uniformes.

            Me siento como aquel espartano que, siendo el único superviviente de las Termópilas, se acabó suicidando al no soportar la idea y el deshonor de no haber perecido con sus compañeros. Habrá que encargar una inscripción en mármol para dejarla en el "Templo" y que diga: "Viajero, anuncia a Esparta que yacemos aquí en obediencia a sus leyes". 

            NOTA: Hoy día, una estatua de Leónidas, quien combatió hasta la muerte, y otra dedicada a los tespios, recuerdan el coraje de los griegos que allí lucharon contra los invasores persas. Bajo la figura de Leónidas hay una inscripción en la que se lee la frase “Moloon labé (venid a buscarlas)”, pues tal fue la respuesta espartana cuando los persas enviaron un mensajero a los griegos sugiriéndoles que rindieran sus armas ante su desesperada situación. Del otro lado de la carretera, sobre el montículo en el que supuestamente cayeron los últimos defensores del paso, hay una placa que dice: ‘Caminante, ve y dile a los espartanos que sus hijos cayeron en cumplimiento de su ley’. Se cuenta de ella -lo narra siempre Heródoto- que habiendo anunciado algún derrotista que los persas eran tan numerosos que si disparaban todos sus flechas al mismo tiempo oscurecerían al Sol, un espartano llamado Dieneces respondió: "Mejor, así pelearemos a la sombra".

             A este paso me visto de tropa española de la Guerra de Independencia -o de Curro Jiménez- y me voy el mes que viene a la representación de la Batalla de la Albuera (allí me tendrán que llamar la atención ante mi excesivo énfasis en la tarea de sacudir a los gabachos, ensartando con vehemencia al primer incauto que entalle vestido de francés).

            Ave, Caesar. Morituri te salutant!!

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